Durante el siglo XVIII, la industria sedera valenciana fue uno de los principales núcleos de producción españoles.

Este sector se desarrolló especialmente en la zona central que comprendía la comarca de L’Horta, caracterizada, en términos generales, por el cultivo de la morera y la cría del gusano. La elaboración del tejido de seda y los procesos finales tenían lugar en la ciudad.

La producción de las distintas clases de tejidos resultaba relevante, no solo por su cantidad, sino también por su calidad. Además, la llegada a España de los Borbones provocó un incremento del uso de la seda, tanto en indumentaria como en decoración de interiores.

Influenciados por las nuevas modas francesas, los nobles españoles sustituyeron sus trajes austeros y la decoración sobria de sus viviendas por las nuevas tendencias que, unidas a la riqueza del estilo barroco, a la predilección por los motivos florales y al gusto por el color, se dejaron notar en las sedas valencianas que tuvieron su mejor época.

Del mismo modo, la gran profusión de ornamentos sagrados necesarios para los actos litúrgicos, constituyó a la Iglesia como uno de los grandes consumidores de los tejidos de seda hasta bien entrado el siglo XX.

La familia Garín: tejedores de seda desde el siglo XVIII

tejedores Garín

En este ambiente de esplendor valenciano y entre los diez mil artesanos de la seda censados en Valencia en 1774, surgieron las primeras noticias de la familia Garín, establecida en esta ciudad hacia el año 1700.

Desde encargos para las vestimentas de la realeza hasta la restauración y la decoración de palacios, pasando por la presencia en exposiciones universales, Garín ha formado parte activa de la evolución de la industria textil valenciana a lo largo de los últimos siglos.

Don Mariano Garín Rubio, hijo de don Diego Garín y doña Bárbara Rubio, fue el fundador de una saga que durante ocho generaciones ininterrumpidas dio lugar a una de las familias más importantes en la tradición textil sedera.

La revolución de la máquina Jacquard en la fábrica Garín

Jacquard Garín

Aunque no hay constancia documental de cuándo se incorporó por primera vez el telar Jacquard, se sabe con exactitud que en 1869 la fábrica Garín disponía de veinticuatro telares, seis de ellos con máquina Jacquard, y sesenta y dos dibujos en cartonajes.

En la actualidad, la empresa sigue manteniendo los mismos telares manuales y máquinas Jacquard del siglo XIX, que, gracias a la labor de los tejedores artesanos, continúan funcionando como hace más de doscientos años.