Durante el siglo XIX, la mayor parte de la producción de la seda se destinaba a la ornamentación religiosa. A lo largo de nuestra trayectoria como artesanos sederos, desde los telares de Garín hemos elaborado tejidos espolinados empleados para la ornamentación de iglesias y para la confección de vestimentas de los altos cargos eclesiásticos.

Los encargos de la época eran formulados por párrocos, abadesas de conventos, cofradías de fiestas y particulares. Según los registros de los libros oficiales de la fábrica, todos ellos mostraban cierta premura por la fecha de la festividad para la que se solicitaba el pedido, tal y como sucede con los procedentes de Andalucía para entregar en Semana Santa.

Virgen de las Nieves, Patrona de Los Palacios y Villafranca (Sevilla).

Además de piezas confeccionadas, los conventos de monjas también solicitaban con mucha frecuencia materias primas para sus propios talleres de bordados, como lentejuelas, canutillos, flecos, galones e incluso los cierres de las capas pluviales.

El lujo, la riqueza y el valor histórico incalculable de aquellos tejidos espolinados pueden admirarse hoy en su plenitud gracias a la conservación que han efectuado algunos colectivos religiosos.

Capas pluviales confeccionadas con telas de Garín entre 1877 y 1889, conservadas en el Real Colegio del Patriarca de Valencia.

Uno de los encargos más destacados fue la capa pluvial para el Papa Pío IX, elaborada entre los años 1846 a 1878. En aquel momento se diseñó un tejido nuevo que se denominó «Capilla». El dibujo reproducía en su esplendor las mejores sedas francesas: guirnaldas florales, jarrones neoclásicos repletos de vegetación e hilos de cuentas. Fue tal la complejidad del diseño que nunca más volvió a tejerse.

Capilla. Diseño de la 2.ª mitad del siglo XIX.

Actualmente, continuamos elaborando sedas espolinadas destinadas tanto a la indumentaria valenciana como a la ornamentación de iglesias y de imágenes religiosas. Con el fin de poder tejer las piezas sin ningún tipo de mecanización, seguimos manteniendo los mismos telares manuales y máquinas Jacquard del siglo XIX.

Fuente: Seda, oro y plata en Valencia. Garín, 258 años