En la fábrica de Garín todavía se conservan recuerdos vivos que nos trasladan al siglo XIX. Una época en la que Valencia fue el núcleo de la industria de la seda, que vivió su momento de máximo esplendor durante la segunda mitad del siglo.

Han pasado más de doscientos años desde que comenzamos en el negocio de la artesanía sedera. En la actualidad, Garín se ha convertido en uno de los pocos referentes de tradición sedera que continúan en activo.

Desde 1820, nuestros artesanos sederos han sido los responsables de otorgar valor a los tejidos espolinados y de transformarlos en auténticas joyas de seda. El arte de tejer a mano ha pasado a ser un reclamo de prestigio hoy en día.

En Garín seguimos elaborando de forma artesanal uno de los tejidos más apreciados: las sedas espolinadas

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Todavía tejemos con las mismas máquinas Jacquard del siglo XIX en los telares manuales donde nuestros tejedores elaboran, sin ningún tipo de mecanización, telas de seda destinadas a la confección de indumentaria tradicional y a la ornamentación de iglesias o imágenes religiosas.

Este tejido espolinado es la obra maestra del tejido con dibujo. El trabajo de los artesanos sederos consiste, básicamente, en incorporar, con sus propias manos, los motivos de dibujo con las lanzaderas individuales, denominadas espolines, que no recorren el tejido de parte a parte, sino que ubican los colores exactamente donde están los motivos, al mismo tiempo que se produce el tejido base.

Cuando finaliza el proceso de introducir todo el colorido, los tejedores deslizan las lanzaderas grandes de parte a parte. Es decir, se mezcla la urdimbre junto con la trama y se forma el tejido. Este procedimiento se repite hasta completar la tela.

Gracias al trabajo de estos artesanos sederos, especialmente a las dos generaciones de la familia Martínez que han trabajado con Garín a lo largo de la historia, continuamos siendo fieles a la más pura tradición artesana.