La indumentaria tradicional es uno de los elementos más vinculados a las fiestas regionales. Tejidos coloridos, puntillas elaboradas al estilo antiguo, mantillas de corte clásico, peinetas cinceladas a mano… Todo lo que engloba la vestimenta que valencianos y valencianas lucieron siglos atrás despierta pasiones entre los enamorados de nuestra cultura.

Se trata de una indumentaria vistosa, colorida y elegante, de gran riqueza histórica y patrimonial, que es confeccionada con productos provenientes de nuestra tierra. De hecho, hoy en día, las sedas valencianas elaboradas por las sederías son consideras como un símbolo del patrimonio valenciano.

Por este motivo, no es de extrañar que la elección de los tejidos con los que se van a confeccionar los trajes de indumentaria regional sea un momento irrepetible, indescriptible y mágico, en especial para las máximas representantes.

Todo comienza cuando la persona llega a la fábrica de Garín con la intención de encargar un tejido espolinado. En primer lugar, escoge un dibujo, según prefiera centros, flores sueltas o motivos que se van trasladando por el tejido. Los más solicitados son el espolín Reina, el espolín Carpio, el espolín Alcázar y, cómo no, el buque insignia de la casa: el espolín Valencia. Una vez elegido el diseño, se selecciona el color de fondo y los de las tramas de los motivos.

Lucir un espolín es un sueño hecho realidad. Una ilusión que se tiene desde la infancia. Disponer de la oportunidad de seguir el proceso de elaboración del tejido espolinado y elegir sus propios colores supone un privilegio. Para estas personas, continuar con la tradición de llevar sedas valencianas tejidas de forma artesanal es un gran orgullo.

En Garín nos emociona ver el entusiasmo reflejado en los ojos de las personas que se encuentran con su espolín por primera vez. Sin duda alguna, es amor a primera vista.

Foto de portada: TOTEM Audiovisuales.