La moda francesa de la época influyó en los dibujantes de Garín, aunque su personalidad valenciana le dio un carácter muy mediterráneo a los tejidos.

Observando los distintos dibujos, se aprecia una evolución de estilo en los diseños de las flores según va avanzando el siglo XIX.

En los primeros modelos, como el Carpio, el Francieta, el Rica, el Domaset e incluso el Alcázar y el Ramito, se puede apreciar que la flor es más plana que en épocas posteriores. Sin embargo, hay una importante excepción: el espolín Reina. A pesar de su antigüedad, este diseño es uno de los más fastuosos de Garín.

espolín Carpio de Garín

Espolín Carpio, de Garín

espolín Reina de Garín

Espolín Reina, de Garín

El dibujo Valencia destaca por su riqueza. Todavía se conserva el boceto original, así como la puesta en carta. Se trata de un antiguo diseño inspirado en la época de Luis XIV, que se tejió por primera vez en damasco. El éxito fue tan grande que se realizó en espolín con fondo adamascado, convirtiéndose en una de nuestras joyas y en uno de los dibujos que más riqueza proporciona al traje tradicional de valenciana.

espolín Valencia de Garín

Espolín Valencia, de Garín

A finales de siglo, los ramos dejan de ser simétricos. Es el caso del dibujo Inmaculada, el Primavera o el Herradura.

espolín Primavera de Garín

Espolín Primavera, de Garín

Como particularidad, el dibujo Hortensia tiene las influencias del modernismo de principios del siglo XX, incluyendo por primera vez capullos cerrados, lirios y hortensias.

espolín Hortensia de Garín

Espolín Hortensia, de Garín

En la actualidad, hay tres variedades de diseños por los que la gente se decanta: los de centros, como el Valencia o el Reina, los de dibujos o flores sueltas por el traje, como el Alcázar o el Ramón, o los de dibujos pequeños que se van trasladando por el tejido, como el Zarza, el Primavera o el San Juan.

La puesta en carta de los dibujos

En primer lugar, el diseñador esbozaba los dibujos sobre papel. Posteriormente, se hacía la puesta en carta, que consistía en trasladar el dibujo a un papel cuadriculado donde las líneas verticales representaban la urdimbre y su densidad, mientras que las horizontales significaban la trama.

En esta carta, el dibujo era coloreado, otorgándole un significado técnico y no estético a los colores. De esta forma, al efectuar el perforado de los cartones, se interpretaba correctamente la idea del artista.

 

carta técnica de Garín

Carta técnica