Hasta bien entrado el siglo XX, gracias a la demanda de la Iglesia para confeccionar ornamentos religiosos y al empleo de la seda en los trajes tradicionales valencianos, se continuó con la elaboración artesanal de los tejidos de seda, que hoy en día todavía perdura en Garín, gracias, principalmente, a los tejidos para fiestas regionales.

Coincidiendo muchas veces el gusto por los mismos diseños, existe una predisposición marcada por los espolines, que permiten una creatividad amplia al existir la posibilidad de multitud de combinaciones de tramas muy variadas, característica fundamental de las telas valencianas.

Comúnmente, cuando hablamos de «espolín» nos referimos a los tejidos a mano de seda, en su mayoría con diseños florales distribuidos como los de los brocados y brocateles, cuyos motivos se tejen independientemente del fondo, utilizando una pequeña lanzadera llamada espolín. Es decir, la tela espolinada adquiere su denominación por este instrumento con el que es elaborada. Las tramas utilizadas en estos motivos solo aparecen, como en el bordado a mano, en el lugar que les corresponde, allí donde está el motivo. Las sedas espolinadas continúan dándole prestigio al sector textil tradicional valenciano en general y a la fábrica de Garín en particular.

Evolución de los diseños valencianos

A finales del siglo XIX, los ramos de los dibujos dejaron de estar colocados simétricamente y se liberaron de sus ataduras. Como podemos comprobar en algunos diseños, como el «espolín Inmaculada» o el «espolín Amapola», desapareció el esquema imaginario del triángulo y la flor principal de su lugar clásico. El «espolín Purificación» y el «espolín Santa Rosalía» añadieron un enrejado muy particular a las uniones, en las que delgados tallos y pequeños capullos sobresalían del ramo.

Espolín Inmaculada, de Garín

Espolín Inmaculada, de Garín

Con los espolines «Castellón», «Hortensia» y «Pensamiento», influenciados por el estilo modernista, aparecieron los lirios, las hortensias y los capullos cerrados y abiertos de base bulbosa y pistilos muy largos.

Todas esas composiciones descansaban sobre fondos llamados de canutón o raso, procurando siempre el contraste armónico entre el fondo y la decoración.

Espolín Hortensia, de Garín

Espolín Hortensia, de Garín