El proceso del tejido manual de espolines se desarrolla en varias fases, que dan como resultado sedas ligeras y repletas de colorido.

El encañado de la seda

Llamamos encañado de la seda al proceso de devanar las madejas tintadas, convirtiéndolas en carros o carretes para el urdidor. Tras su preparación, se colocan en la encañadora, igualando la tensión de todas sus vueltas para que el cabo salga sin enredarse.

Todos estos carros van llenándose de una seda casi invisible, aunque su grosor procede de más de sesenta capullos. Una vez listos, se emplean en el siguiente proceso: el urdido.

El urdido de la seda

Los carretes uniformes que prepara el artesano en el encañado de la seda se colocan en la fileta del urdidor. El denominado urdido de la seda consiste en obtener un cilindro de miles de hilos paralelos que se van enrollando mediante fajas consecutivas. A través del contador de vueltas, se determina que todas estas fajas tengan la misma longitud.

El atado de la urdimbre en el telar

Para iniciar el tejido de la seda espolinada, primero hay que atar la urdimbre. Este paso se realiza uniendo los hilos de la tela nueva que se va a tejer con los del tejido terminado anteriormente.

El tejido de la seda espolinada

Como hemos mencionado en otras ocasiones, las sedas espolinadas se tejen por el dorso.

El tejedor es el encargado de colocar los colores con unas pequeñas lanzaderas llamadas «espolines», que llevan en su interior una canilla. Por su tamaño, pueden deslizarse fácilmente entre los hilos de urdimbre, lo que permite utilizar las tramas exclusivamente necesarias.

Al presionar el pedal, la máquina Jacquard adelanta el cartonaje donde está picado el dibujo, elevando solo los hilos por donde el tejedor debe ubicar los colores adecuados para formar los motivos del dibujo, al mismo tiempo que se produce el tejido base.

Cuando finaliza el proceso de introducir todo el colorido, los tejedores deslizan las lanzaderas grandes de parte a parte. Es decir, se mezcla la urdimbre junto con la trama y se forma la pieza de tela.

Este procedimiento culmina con la elaboración de uno de los tejidos artesanales más apreciados: las sedas espolinadas.

 

tejido espolinado de Garín